Así piensa Motilla. Hablemos de nuestra Escuela Infantil: cuando la igualdad se queda sin plaza.
La situación de la Escuela Infantil de Motilla del Palancar y los retos que plantea la conciliación familiar centran este nuevo artículo de opinión del Partido Popular de Motilla.
Firmado por Laura Gómez Martínez, el texto reflexiona sobre la falta de plazas en el centro educativo, reclama una planificación que responda al crecimiento del municipio y defiende una Educación Infantil accesible, con más recursos e infraestructuras adaptadas a las necesidades de las familias.
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Hablemos de nuestra Escuela Infantil: cuando la igualdad se queda sin plaza.
La gratuidad de la Educación Infantil de 2 a 3 años en Castilla-La Mancha se ha presentado como un importante avance social. Sin duda, supone un alivio económico para muchas familias y un paso adelante en el reconocimiento de la Educación Infantil como un servicio esencial. Sin embargo, detrás de esta medida existe una realidad que merece una reflexión más profunda: ¿por qué unos niños tienen derecho a una educación gratuita y otros, apenas unos meses menores, deben pagar por el mismo servicio?
La diferencia no está en las necesidades de los niños, ni en el esfuerzo que realizan sus familias. Depende únicamente de la fecha de nacimiento. Mientras las familias con hijos de 2 a 3 años acceden a la gratuidad, aquellas con niños de 0 a 2 años continúan afrontando cuotas que, en muchos casos, suponen un importante esfuerzo económico. Se produce así una desigualdad dentro de una misma etapa educativa.
La Educación Infantil de 0 a 3 años constituye un único ciclo con una finalidad educativa, social y de conciliación. Su importancia para el desarrollo de los niños y niñas está ampliamente reconocida, al igual que su papel para facilitar la incorporación de los padres y madres al mercado laboral. Por ello, la igualdad de oportunidades no debería depender de la edad del menor dentro de ese mismo ciclo.
Pero el problema no termina en la financiación. La falta de plazas se ha convertido en otra de las grandes dificultades para muchas familias y nuestro municipio es un claro ejemplo de ello.
Con una población cercana a los 6.000 habitantes, la Escuela Infantil desarrolla una labor imprescindible y es justo reconocer el compromiso y la profesionalidad de su equipo educativo. Del mismo modo, el Ayuntamiento cumple con las ratios establecidas por la normativa y mantiene la plantilla de profesionales exigida para prestar el servicio. Sin embargo, cumplir la normativa no siempre significa dar respuesta a las necesidades reales de la población.
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Las instalaciones se han quedado pequeñas. Actualmente, la escuela dispone de una única aula para el grupo de 0 a 1 años, otra para 1 a 2 años y dos aulas para 2 a 3 años. Esta oferta resulta claramente insuficiente para atender la demanda existente.
La consecuencia es especialmente preocupante este curso. En el tramo de 1 a 2 años, más de una docena de familias no podrán llevar a sus hijos a la Escuela Infantil, ya que se han quedado sin plazas por falta de espacio. No son solo cifras, detrás de cada una de estas familias con nombre y apellidos hay un niño o niña que no podrá asistir, habrá un problema de conciliación que no se soluciona y todo ello genera un problema de desigualdad. No es un problema de organización, ni de incumplimiento de las ratios, ni de falta de profesionales. Es, sencillamente, una cuestión de capacidad. La infraestructura actual ya no permite responder a las necesidades de un municipio que ha crecido y cuya demanda supera la oferta disponible. Este problema no es nada nuevo, se viene repitiendo en los últimos años y no se facilita solución alguna. Esto muestra una falta absoluta de previsión y de visión de futuro.
¿De qué nos sirve vender que nuestro municipio crezca?, ¿para qué aumentamos el parque de viviendas si no aumentamos los servicios necesarios para dar cobertura a estas necesidades? No empecemos la casa por el tejado…
Para esas familias, las consecuencias son inmediatas. Muchas tendrán que recurrir a familiares, contratar alternativas privadas, reducir su jornada laboral o retrasar su incorporación al trabajo. La conciliación deja de ser un derecho real cuando no existen plazas suficientes en un servicio público esencial.
Nuestro municipio necesita abrir este debate con serenidad y visión de futuro. No se trata únicamente de cumplir la normativa vigente, sino de ofrecer un servicio público que responda a la realidad social. Ampliar las instalaciones existentes, habilitar nuevas aulas o planificar una futura ampliación son opciones que merecen ser estudiadas si queremos que ninguna familia quede excluida.
Invertir en Educación Infantil no es un gasto, sino una inversión en desarrollo, igualdad y futuro. Favorece la conciliación, impulsa la igualdad de oportunidades, ayuda a fijar población y convierte al municipio en un lugar más atractivo para las familias jóvenes.
La gratuidad de una parte del ciclo educativo es una buena noticia, pero no será suficiente mientras existan familias que sigan pagando por la misma etapa educativa o, peor aún, que ni siquiera puedan acceder a una plaza por falta de espacio.
Porque la igualdad no debería empezar a los dos años. Debe empezar desde el nacimiento.
Luchemos por una Educación Infantil de calidad donde consigamos no solo la bajada ratios sino el aumento de medios humanos así como la mejora y el aumento de las infraestructuras e instalaciones, ajustándonos a las necesidades reales de nuestro pueblo.
Partido Popular de Motilla del Palancar,
Laura Gómez Martínez
Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen exclusivamente a su autor.
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