Carlos Martínez carga contra las barreras y pide unidad a Cuenca en un emocionante y poético pregón
Emocionante pregón de las fiestas de el que ha ofrecido Carlos Martínez, joven ordenanza con síndrome de Down que desgranó durante su intervención, en un abarrotado parque San Julián, entrañables historias personales antes de pasarse a la poesía para dedicarle unos versos a Cuenca, a sus tradiciones y a estas fiestas que ya han comenzado de forma oficial.
Martínez utilizo una silla como interlocutora para relatar con simpatía distintos capítulos de su vida, comenzando su etapa en el colegio de El Carmen, con mención especial para sus compañeros de clase y para los maestros que le inculcaron el amor por la lectura, Gerardo y Jesús, "mineros de la enseñanza" como les bautizó.
El pregonero habló también de su vida familiar en el barrio del Castillo de Cuenca, "casi olvidado por la gente que vivía en la ciudad nueva". Allí vivió una niñez "con barreños por las cuestas cuando nevaba, con mangueras en las calles para sofocar el calor en verano, y refugiado en los libros que me regalaban y mandaban Tito y los abuelos desde la lejana Barcelona".
Mencionó Martínez a sus compañeros y compañeras de la Asociación de Adocu antes de hablar del Síndrome de Down. "Lo importante no es mi condición, sino que pese a la misma uno puede llegar a la cima", proclamó desde el lugar que, como él mismo recordó, ocuparon anteriormente pregoneros de la talle de Tico Medina, Almudena Serrano, Lucas Aledón... "Nosotros no nos ponemos barreras, no sabemos nada más que quitarlas y debemos concienciar al mundo, de que la discapacidad que nos señalan, solamente está en los ojos de quien nos mira", insistió".
Fuente: Voces de Cuenca.
