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Cuenca impulsa campaña regional para frenar el desperdicio de alimentos en el sector hostelero.

La provincia de Cuenca ha reforzado su compromiso con la sostenibilidad alimentaria al integrarse activamente en una campaña regional dirigida a reducir el desperdicio de alimentos en el sector hostelero y de servicios. Esta iniciativa, promovida por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, busca abordar un problema que trasciende lo ambiental para convertirse en un desafío social y económico para toda la región.

El desperdicio alimentario no es solo un desperdicio de comida: representa recursos, energía y trabajo que nunca llegan a convertirse en alimento consumido. Conscientes de ello, las administraciones han diseñado una estrategia que combina sensibilización, herramientas prácticas y colaboración con los establecimientos para cambiar hábitos de consumo y producción.

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Tarrinas reutilizables para reducir residuos
Uno de los elementos más visibles de esta campaña en Cuenca ha sido la distribución de 45 000 tarrinas de cartón reutilizables, serigrafiadas con la imagen de la iniciativa y diseñadas para ser aptas tanto para frío como para calor. Estos recipientes se entregan en bares, restaurantes y cafeterías para facilitar que los clientes puedan llevarse las sobras en envases sostenibles en lugar de desecharlas. 

La idea detrás de esta acción es simple pero práctica: evitar que la comida apta para consumo termine en la basura, especialmente en sectores como la hostelería, donde las porciones a veces son superiores a lo que realmente se consume. Fomentar que los usuarios puedan guardar o transportar lo que no se han comido contribuye a generar una cultura de aprovechamiento. 

Un esfuerzo que une a toda la región
La campaña forma parte de una línea de trabajo más amplia del Gobierno regional, que ha colaborado con asociaciones empresariales, como la Federación de Hostelería y Turismo, para hacer llegar este mensaje a los profesionales del sector. El objetivo es que estos colectivos no solo participen, sino que también sean agentes activos de cambio en sus locales, incorporando prácticas que reduzcan las pérdidas de alimentos en sus operaciones diarias. 

Además, acciones como la entrega de materiales promueven una mayor visibilidad del problema y alientan tanto a clientes como a responsables de establecimientos a pensar en soluciones creativas y sostenibles ante un reto que, aunque silencioso, tiene impacto real en los recursos que consumimos. 

La participación de Cuenca en esta campaña confirma que cada vez son más las instituciones y sectores que se suman al reto de minimizar el desperdicio de alimentos. Iniciativas como esta no solo ayudan a reducir el volumen de residuos, sino que también promueven prácticas más eficientes, una mayor conciencia ambiental y un compromiso compartido hacia un sistema alimentario más sostenible.

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