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La organización Nueva Acrópolis compra un edificio emblemático en Cuenca y vuelve la polémica

La adquisición del Hotel Claridge de Alarcón por parte de la organización Nueva Acrópolis, según ha publicado El Confidencial, ha reabierto el debate sobre la actividad de esta entidad en España. El edificio, una joya del brutalismo en Cuenca, se encuentra en la Lista Roja del Patrimonio tras años de abandono.

 

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El Hotel Claridge, situado en Alarcón (Cuenca), es un edificio singular construido a finales de los años 60 y diseñado por el arquitecto José Luis Picardo. De estilo brutalista, su estructura está inspirada en las corrientes del estilo internacional y en referentes como Le Corbusier. Durante años funcionó como parada intermedia entre Madrid y Valencia, pero desde su cierre en 1998 ha permanecido abandonado, deteriorado por el vandalismo y el paso del tiempo.

En febrero de 2025, el edificio fue incluido en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra, que alerta sobre su estado de conservación y la falta de protección legal. Hace unos días, el medio de prensa El Confidencial reveló en un artículo que el inmueble ha sido adquirido por la organización Nueva Acrópolis, entidad que ha generado controversia desde su fundación.

Nueva Acrópolis fue fundada en 1957 por el argentino Jorge Ángel Livraga y tiene presencia en España desde 1972. La organización se presenta como una escuela de filosofía que promueve la cultura, el pensamiento clásico y el voluntariado. A lo largo de los años, su actividad ha sido objeto de atención en distintos medios y estudios que han planteado cuestionamientos sobre su funcionamiento interno. En 1995, fue incluida en un informe de la Asamblea Nacional Francesa que agrupaba diversas organizaciones bajo la categoría de “sectas”, lo que ha contribuido al debate en torno a su naturaleza.

 

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No es la primera vez que Nueva Acrópolis ocupa un inmueble de valor histórico en España. En los años setenta, según documenta la periodista Susana Alba en su artículo “«Nueva Acrópolis»: ¿secta u organización cultural?”, la organización ocupó el castillo de Riba de Santiuste, una fortificación del siglo IX situada en la provincia de Guadalajara, tras un acuerdo con su entonces propietario. El edificio se encontraba en ruinas y, a cambio de su restauración, los miembros de la organización pudieron instalarse allí. Durante años, impartieron cursos de filosofía, esoterismo, conferencias y talleres. En los años ochenta, el periodista Pepe Rodríguez se infiltró en la organización para investigar lo que ocurría en el castillo, y su reportaje denunció la existencia de jerarquías rígidas, entrenamientos con armas antiguas y simbología de carácter filonazi. Esto derivó en un proceso judicial por tenencia ilícita de armas en 1988, que concluyó con la condena de Livraga y de otro miembro de la organización.

Actualmente, Nueva Acrópolis mantiene actividad en más de veinte ciudades españolas. Según su página web oficial, cuenta con sedes en: Madrid (sede central), Barcelona, Alicante, Cádiz, Córdoba, Gandía, Granada, Ibiza, Jaén, Sevilla, Vigo, Almería, Bilbao, Castellón, Elche, Gijón, Huelva, Inca, La Coruña, Málaga, Sabadell, Valencia y Zaragoza. La organización no facilita cifras oficiales sobre su número de miembros en España, aunque algunos reportajes periodísticos estiman que podría rondar los miles de seguidores.

La adquisición del Hotel Claridge por parte de esta organización ha vuelto a poner sobre la mesa las dudas sobre su naturaleza y sus fines. Por el momento, no se ha hecho público el uso concreto que se dará al inmueble.

 

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La compra del Hotel Claridge de Alarcón por parte de Nueva Acrópolis ha reavivado un debate que lleva décadas en España. Mientras se espera conocer el futuro del emblemático edificio, sigue abierta la discusión sobre el papel real de esta organización y su influencia en los espacios que ocupa.