Los agricultores de la Alcarria y la Sierra Conquense reclaman más flexibilidad para poder cosechar con seguridad
Los agricultores de la Alcarria y la Sierra Conquense han hecho pública su preocupación por las restricciones derivadas del Índice de Propagación de Incendios (IPP), al considerar que las medidas actuales dificultan seriamente la campaña de cosecha. El sector reclama a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha una aplicación más flexible de las limitaciones cuando las condiciones meteorológicas lo permitan, así como un refuerzo de los recursos humanos para compatibilizar la prevención de incendios con el trabajo agrícola.
Los profesionales del campo aseguran que comparten plenamente la necesidad de prevenir incendios forestales y proteger el medio natural. Sin embargo, consideran que la normativa actual no siempre tiene en cuenta las condiciones reales sobre el terreno.
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Según explican, incluso en jornadas con precipitaciones abundantes se mantienen automáticamente niveles de riesgo extremo, obligando a cumplir requisitos que califican de difíciles de asumir, especialmente para explotaciones familiares y pequeños agricultores.
Entre las medidas que generan mayor malestar se encuentra la obligación de disponer de un vehículo de apoyo equipado con un depósito mínimo de 400 litros de agua, una manguera de 50 metros y otros medios complementarios.
Los agricultores consideran que estas exigencias suponen una importante carga económica y logística que limita la capacidad de realizar la cosecha en el momento adecuado, poniendo en riesgo la rentabilidad de muchas explotaciones agrícolas.
En lugar de centrar la estrategia únicamente en restricciones, el sector plantea incrementar los medios disponibles sobre el terreno.
Entre sus propuestas figura la contratación temporal de personas desempleadas durante los meses de verano para realizar labores de vigilancia mientras se desarrollan las tareas de recolección, una medida que recuerdan ya se aplicó con éxito en campañas anteriores.
Además, solicitan reorganizar temporalmente los recursos de prevención y extinción para que retenes forestales de otras zonas de la provincia refuercen la vigilancia en la Alcarria y la Sierra Conquense, donde actualmente se concentra buena parte de la campaña agrícola.
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Alertan del riesgo de importantes pérdidas económicas
El sector advierte de que retrasar la cosecha puede tener consecuencias muy graves. Cuando el cereal alcanza su punto óptimo de maduración, cualquier demora puede traducirse en pérdidas irreparables si llegan tormentas o episodios de granizo.
A esta situación se suma que los seguros agrarios no cubren la totalidad de los daños, lo que incrementa la vulnerabilidad económica de numerosas explotaciones de la provincia de Cuenca.
Los agricultores recuerdan que son los primeros interesados en evitar cualquier incendio, ya que su actividad depende directamente de la conservación del territorio.
Por ello, consideran que la prevención debe ser una responsabilidad compartida entre el sector agrario y las administraciones públicas. En este contexto, anuncian que solicitarán reuniones con las consejerías de Agricultura y de Desarrollo Sostenible para estudiar cambios de cara a futuras campañas, con el objetivo de lograr un equilibrio entre la protección del monte y el desarrollo de una actividad esencial para la economía rural y el abastecimiento alimentario.
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