Reconocimiento de la Guía Repsol a los dulces de las clarisas nazarenas de Sisante
El convento de las monjas clarisas nazarenas de Sisante, en la provincia de Cuenca, ha sido reconocido con un Solete de la Guía Repsol por la calidad de sus dulces artesanales. Este reconocimiento ha supuesto una gran sorpresa para la comunidad religiosa, que no esperaba recibir este premio y lo considera “un milagro y un privilegio”.
La distinción pone en valor la repostería que elaboran en el convento, donde mantienen recetas tradicionales que forman parte de su vida diaria y de la tradición conventual.
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Dulces con tradición y recetas antiguas
En el obrador del convento, las monjas elaboran una gran variedad de dulces artesanales. Entre ellos se encuentran la tartada de almendra, los cordiales, las nevaditas, los roscos de vino, los aguardentados y los panecillos de nueces, uno de los productos más conocidos del convento.
Según explican las propias religiosas, muchos de estos dulces proceden de recetas antiguas que se conservan en un libro viejo, con páginas amarillentas, donde se guardan las fórmulas tradicionales. Las recetas más recientes también siguen los consejos y trucos transmitidos por las hermanas mayores del convento.
Un aumento de visitantes tras el reconocimiento
El premio ha tenido un impacto positivo en la venta de los dulces. Desde que se conoció el reconocimiento, muchas personas se acercan al convento para comprar los productos artesanales y conocer cuál es el dulce premiado.
Las monjas explican que especialmente durante la época navideña se ha notado un aumento de las ventas en el torno del convento, con visitantes que llegan tanto de paso como expresamente para adquirir los dulces.
Trabajo, oración y vida comunitaria
Las religiosas elaboran dulces para su venta desde el año 2010, aunque anteriormente las hermanas mayores ya los preparaban para los bienhechores y para la comunidad del convento.
Para ellas, el trabajo en el obrador forma parte de su vida en comunidad. Mientras elaboran los dulces, combinan el trabajo con la oración, siguiendo la idea de “orar y elaborar”. Además, destacan que el ingrediente principal de sus productos es el amor con el que están hechos.
Dulces para los visitantes de Sisante
Durante los viernes del mes de marzo, muchos devotos visitan el convento para ver a Jesús Nazareno. En esas visitas, además de acudir al camarín para contemplar la imagen, muchos aprovechan para comprar dulces artesanales elaborados por las monjas.
De esta forma, los dulces del convento se han convertido en un recuerdo para quienes pasan por Sisante y en una tradición que une gastronomía, fe y vida conventual.
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